Eran un grupo de tres personas, cuando de repente, se acercaron al mostrador de ofertas donde yo estaba. En principio no entendía bien lo que vacilaban entre ellos; solo me observaban en la bolsa transparente donde me había colocado el dueño d e la tienda con una caja plana para guardar cubrebocas y un imán. Así que, puf , no era gran cosa mi posibilidad de que me llevaran a casa, así que, decidido, puse mi mejor cara tierna esperando que voltearan a verme. Cuando me vieron, escuché unas palabras motivadoras para mí. Escuché que decían que lo único valioso en la bolsa era yo, o eso le entendí a la chica del grupo mientras observaba a uno de los hombres con una cara que interpreté como súplica. Así que el hombre asintió y del bolsillo sacó una moneda, con la cual se acercó al dueño de la tienda, pagó, le agradecieron y posteriormente me tomaron. Puf , en principio me sentí ofendido porque: ¿Osea, cómo se atreve el dueño del local a ponerme en una bolsa con un valor de un ...
Soy un perro aventurero, que le gusta viajar, probar comida y hacer amiguis